Block Manoeuvres 2 | Más laberintos para seguir pensando
La segunda parte de Block Manoeuvres sigue la misma línea trazada por la primera entrega. En este simple pero adictivo juego independiente tendremos que seguir completando laberintos recogiendo todos los objetos y abriéndonos paso hasta poder dar con la puerta y pasar al siguiente nivel. Con una buena cantidad de puzzles nuevos y algunas que otras novedades, la segunda parte nos dará tanta guerra como la primera.
Objetivo. Lo que tenemos que hacer sigue siendo básicamente lo mismo: dirigirnos hasta la salida. Claro que decirlo es más fácil que hacerlo, ya que la dificultad de los puzzles se ha acrecentado y ahora habrá que pensar con más cuidado aún si cabe. Luego de recoger todas las frutas, la puerta se desbloqueará, y utilizando nuestro ingenio y los objetos que nos encontramos en el camino tendremos que avanzar con cautela hacia la puerta final.
Interfaz. El entorno de juego vuelve a no ser demasiado vistoso ni amigable, sino que simplemente cumple con su función. En la pantalla de juego tenemos algunos botones rudimentarios para activar o desactivar el audio, otros dos para navegar entre los puzzles que hayamos resuelto (esta vez hay que completarlos de manera lineal) y finalmente el imprescindible botón de reiniciar, que tendremos que utilizar más de una vez.
Nuevos niveles. Aquí es donde este sencillo juego presenta su potencial. Cincuenta nuevos niveles para arrancarnos los pelos de la cabeza. Una vez resueltos podemos jugarlos en cualquier momento, ya que el progreso se va guardando. Cada una determinada cantidad de niveles ganamos la opción de dejar pasar un nivel no resuelto, pero de manera general hay que resolver uno tras otro para poder ver el siguiente.
Objetos diferentes. Además de los objetos básicos, como los bloques para empujar y hacer puentes o simplemente quitarlos del paso, se agregan algunas novedades. La jugabilidad sigue siempre la misma, y no tiene demasiadas complicaciones. Por ejemplo, ahora tendremos un objeto que no dejará de rodar hasta toparse con algo, por lo que habrá que duplicar la atención para no quedar encerrados.